viernes 20 de noviembre de 2009

Me muero por besar sus labios. Hoy lo tuve tan cerca, pero me puso la cara para darme un beso en la mejilla, y yo se lo di, con muchas ganas, como para que se de cuenta de que quiero besarlo. Otra vez vi como sigue su vida sin mí. Me cuesta horrores no decirle lo que me pasa con él. Pienso que estoy siendo demasiado fuerte, y a la vez tengo miedo de caer en cualquier momento. La espera me mata, quiero que toda esta espera y todo este mal pasar termine de una vez. Quiero que todo este mejor que antes, quiero poder abrazarlo sin temor a que me rechaze, quiero que tenga ganas de abrazarme y de besarme asi como antes. No sé como hace para no tentarse teniéndome en frente. Es impresionante la fortaleza que tiene para verme y aguantarse todo lo que siente. Lo admiro, aunque pienso que en el fondo él también tiene ese miedo que tengo yo de caer en cualquier momento. Me está doliendo no poder decirle todo lo que siento por él, que lo amo, que me hace falta, que lo extraño, que quiero estar con él. Pero voy a seguir, TENGO que seguir, tengo que aguantar un poquito más. Falta poco, no sé cuánto, pero se que esta espera será victoriosa.

jueves 5 de noviembre de 2009

LO EXTRAÑO!!!

29 de Noviembre  0350 Hs.

Y si, que le voy a hacer, hace casi dos semanas que no le doy un beso. Estoy recuperando mis ánimos después del fin de semana, cuando lo vi claro. Y tiene razón en lo que me dijo; “¿y vos te pensás que si tuviera ganas de verte no iría a buscarte?”, me cagó. Si, porque yo sé que es así, pero eso quiere decir que si no viene es porque no quiere verme y por ende no quiere estar conmigo. Lo vi más tranquilo que nunca, muy desinteresado del tema, y que bronca que me dio cuando le dije que quería hablar con el en un lugar más tranquilo esperando que me lleve a su pieza y me llevó primero afuera de su casa y después AL GARAGE!!! Imposible. Seguro que sabía que si me llevaba a su pieza yo no iba a salir jajaja, no mentira, hasta que no arregláramos algo. Y no solo eso, sino que además sabía que (pienso yo) no se iba a resistir las ganas de abrazarme y besarme. Es un pelotudo, me tiene como quiere y no aprovecha, pierde el tiempo con su orgullo, queriendo probarse a si mismo que puede estar sin mi. La verdad, pienso que él está siendo muy duro con él mismo, que se está castigando, torturando y privando de hacer lo que su corazón le dicta. Tiene los pies tan sobre la tierra que no se da cuenta que no soy sólo yo la que sufre, sino que se hace sufrir a sí mismo, en vez de aprovechar las ganas que tenemos de estar juntos.
Me parece que me estoy mintiendo a mí misma yo también, porque si me dijo que si quisiera estar conmigo, estaría, y eso quiere decir que no quiere estar conmigo, simplemente quiere decir, QUE NO QUIERE ESTAR CONMIGO, y no que quiere estar conmigo y se priva de eso. No quiere y no quiere, que le voy a hacer. Bueno me piché. Chau.

miércoles 28 de octubre de 2009

Hoy es sábado, primeras horas de otro día sin él. Comienzo a extrañarlo. Siento que tengo que verlo y que tenemos que hablar. Estoy tranquila y siento que la vida sin él puede ser, puedo seguir. No era tan necesario como parecía, o como yo lo pretendía. Se que si lo veo otra vez me voy a sentir mal, porque no voy a poder besarlo ni abrazarlo, pero quiero pasar un rato agradable, hablando y riendo, tomando mate o tereré, como solía ser. Para que el adiós no sea tan duro, tan rápido y de golpe. El amor que siento por él está latente, pero la vida continúa. En estos días ninguno tuvo tiempo y se acercó otro fin de semana, que creo son los días más duros cuando estamos lejos, porque llegan nuestras horas de ocio y los ratos libres que tenemos los compartimos juntos. No se que va a pasar, si me va a llamar, si querrá verme como yo quiero. Pero mientras menos lo espere mejor. Es mejor no esperarlo, así si viene me pongo contenta, y si no viene, no me pongo triste por haberlo esperado. Pero lo extraño. Hoy pasé un buen rato con mis compañeros de guitarra y me divertí. Notaron en mi una alegría que hace mucho no tenía, que yo tampoco creía podía tener sabiendo que no estamos juntos. Y la estoy pasando bien, trato de disfrutar de los momentos que se me presentan y de no pensar en él. Aunque yo se que está ahí adentro de mi cabeza, latente. El amor dejó de doler, dejó de ser un obstáculo y veo que tengo fuerzas para seguir. Al final parece que estoy caminando a la par del resto del mundo, de quienes no se preocupan si no están con su persona amada, del lado de los que dicen que la vida continúa.


Espero que se de la ocasión para ver si está sintiendo la misma tranquilidad que yo o si está aún mejor. Se que eso me puede hacer mal, pero se que puede ser la realidad, tal vez me duela menos si desde ahora me pongo a pensar que si yo estoy bien, él debe estar mejor. Aceptarlo, reconocer que él puede estar sin mí y que puede ser felíz, que es más felíz sin mí. Es duro para mí saber eso, pero quizás sea la verdad, la triste verdad; él puede y es más felíz sin mí. ¿Y por qué yo no puedo estar más felíz sin él? Creo que si me lo propongo y lo practico, puedo llegar a concretarlo. Pero por otro lado me cuesta despegarme de lo que fue mi vida durante dos años. Aceptar esta realidad y empezar prácticamente una nueva vida, y planear un nuevo futuro para mí, es lo que me cuesta, porque es un dilema, donde una premisa es aferrarme a lo que podría ser, buscarlo y seguir, y la otra es planificar otros rumbos para mi vida, sin él. Y no se que hacer, porque lo extraño, lo amo y quiero estar con él, pero si no va, no va. Si no nos entendemos y no nos ponemos de acuerdo, si no pautamos unos arreglos entre nuestras diferencias no podemos seguir, porque a fin de cuentas solo nos vamos a lastimar más y terminar de destruir el amor que sentimos el uno por el otro. También tengo miedo de dejarlo libre, porque puede aparecer un nuevo amor en su vida, puede enamorarse de otra persona y empezar una nueva relación, y si no estoy soportando estar sin él, enterarme o, peor aún, verlo con otra me haría mierda. No quiero ni imaginarme ese día, cuando yo pase a ser la “ex de”.

Puedo tener mucho rencor o bronca por no lograr la atención que quiero de su parte, pero el amor que siento se que sigue siendo más, y se que puedo entenderlo, aceptarlo o simplemente acostumbrarme y resignarme. Pero el amor es así, “todo lo espera, todo lo soporta”. Lo que no se es si su amor por mí es así, no sé si puede aceptarme, resignarse o acostumbrarse a mis alteraciones emocionales, a “mis días”. Quiero escucharlo decir algo productivo para los dos, que deje de decir que “le exijo mucho” y que me plantee una solución, que aprenda a conformarme cuando estamos juntos, cuando tiene tiempo para mi. No quiero pasar “más” tiempo con él, quiero calidad, no cantidad. Obvio que me gustaría que llegue la noche y pueda recostarme sobre su pecho, o que él se acueste sobre mi panza...

Me colgué. Lo otro que tengo que plantearle es la comunicación. Logramos tanta confianza en este tiempo, ¿Para qué? Si ahora no podemos hablar de lo que nos molesta y en todo caso, resolver nuestras diferencias como lo veníamos haciendo, pero siempre él y yo, o sea, nosotros. No sé, me gustaría que tengamos metas u objetivos juntos, serias metas, un compromiso firme entre él y yo, algo que me deje más tranquila, que me de más seguridad, no porque no crea que me ame, sino para trabajar por y para eso. Que pueda ir por la vida trabajando o estudiando sabiendo que hay alguien que quiere y que trabaja u organiza su vida para estar conmigo, y para disfrutar de eso.

lunes 26 de octubre de 2009

Sentada en la plaza el miércoles 16 de noviembre de 2005 escribí esto:


""Siento que no es suficiente, que tengo lo que quiero pero no me alcanza, y se que tengo que esperar o cambiar. Tengo ansiedad de vivir, estoy viva, pero al final en vez de pisar tierra y ver el hoy, me voy de mambo con el mañana. Quiero que pase todo ya, porque lo que pasa no me gusta. Se que me las tengo que arreglar sola, que nadie puede saber realmente lo que me está pasando, sólo Dios lo sabe. Pero ni siquiera tengo ganas de arrodillarme a orar, ni de mirar al cielo clamando paz. El está bien, yo no se si estoy. Hay algo que está mal, yo soy yo, por lo que soy cuando estoy sin él, y en su ausencia física no encuentro nada que me llame la atención, ni que me de más ansias de las que me da saber cuando voy a estar con él otra vez. Me muevo por la ira que me da saber que vive sin mí, que no soy imprescindible en su vida como él en la mía. No consigo llenarme con el amor que me da. Dice que me ama y le creo, pero no me acostumbro a su forma de amar. Tal vez si dijese que no me ama le creería, por las cosas que hace, porque no me demuestra todo lo que siente, si es que realmente lo siente. No me alcanza su amor, no lo quiero por partes, no lo quiero de a puchitos, lo quiero todo, sin compartirlo, todo el tiempo. Tengo que vivir sin él, aprender y obligarme a no buscarlo, a ocupar mi mente en algo que me de más satisfacción, algo que responda a lo que yo haga, algo que retribuya mi esfuerzo, que de resultado.
Siento que antes yo lograba su atención, se preocupaba y me atendía más. Antes cuando faltaba descubrir el sabor del amor, cuando no hacíamos el amor. Ahí me buscaba más. Me mimaba, se fijaba en mí cuando estábamos juntos, me daba bola cuando me sentaba a su lado. Ahora todo es más importante que yo, siempre tiene algo más importante para hacer, aunque eso sea dormir. El cree que el saber que lo amo y que nos amamos es suficiente, y no es así. Está demasiado confiado y por eso no hace nada, o no está confiado, simplemente no le interesa, le da igual. Y yo, como una boluda lo sigo buscando, le escribo cosas, le regalo tarjetas, lo busco de la escuela, me voy a su casa, lo mimo, le pido más, lo invito a salir. Le digo que estoy mal y me dice que se tiene que ir a la casa porque mañana trabaja. Así no va, la cosa no es así, le exijo para no cambiarlo, y nada. Soy una reverenda boluda.""

Pasó un mes que no escribí, que deje de hacer mis ejercitaciones y que volví a hacer las mismas boludeces, y por boluda, ese día, nos peleamos. Hoy "cumplimos" un mes más y no tuve señal de amor de su parte. Me pasé el día con la esperanza latente de verlo, de que aparezca, y si yo no lo llamaba, el no lo iba a hacer. Está bien, tenía que estudiar porque tenía parcial, pero a la noche cuando salía podía haber pasado por casa, o desde su casa me podía haber mandado un mensaje, pero no. El es así, yo lo tengo que aceptar así pero el no me puede aceptar a mi, ¿Por qué? ¿quién dice que tienen que ser así las cosas? No debería ser así.
La verdad es que a lo último, ya una vez resignada, prendí un cigarrillo, me importó tres carajos si venía o no, y disfruté de la compañía de otros chicos. Realmente no lo extraño, es más, creo que si hubiese venido me hubiese puesto mal, porque me pasan cosas todavía, pero se que ya no es lo mismo. Y él también se hubiese sentido mal. Parece que no vamos a poder ser amigos como pensaba, porque muy en el fondo me sigue doliendo su ausencia y, aún más, su despreocupación y predisposición para hablar y arreglar las cosas. Detesto y me da mucha bronca que no haga nada, que a pesar de su trabajo y de su estudio no se tome un tiempo para mí, que no sólo se preocupe por el bienestar de su familia sino por el bienestar de la relación. La verdad es que me quiero poner firme y no sólo exigirle o darle un ultimátum, sino decirle que me cansé de él, de su forma tan pobre de amar, de no hacer nada para que la relación avance, crezca y de frutos. Ya sé que suena a Susanita, pero no me quiero casar ni tener hijos, quiero disfrutarlo más tiempo o lo que es mejor, durante la noche, cuando llegamos de nuestras ocupaciones, poder acostarme a su lado y descansar entre sus brazos.
El dice que le exijo mucho, y por un lado lo entiendo porque se preocupa por su futuro, así como yo debería preocuparme por el mío, pero creo que si me ama y quisiera realmente estar conmigo por el resto de su vida, ya se estaría poniendo las pilas para construir un futuro juntos y no cada uno por su lado. Eso es lo que pienso aunque el mundo entero me diga que soy una egoísta, que él es el mejor chico, que es responsable, que me ama, que yo no debería pensar como pienso. Me tienen podrida con eso de que le exijo mucho y de que él tiene razón en todo, él es más egoísta que yo. Como le dije a él, hice mucho para que la relación funcione y me duele en el alma saber que la persona por quien daría la vida no da nada ni hace nada para que la relación funcione o se arregle. Que dejé muchas cosas para que podamos estar juntos y me banqué mucho también. Y se que el también necesita cosas, pero si nunca me dice lo que necesita nunca lo voy a saber, si no me dice que quiere, que le molesta, que le preocupa, que espera de mi. Dice que yo me tengo que dar cuenta sola de las cosas, pero si ni él se da cuenta de las cosas que yo necesito!!!
¿Te das cuenta ahora?, soy una boluda al estar detrás de una persona que no tiene la sensibilidad de darte un abrazo cuando estás mal, que dice que te ama pero cuando se levanta cruzado te tenés que aguantar lo que se venga.
Por otro lado tengo que pensar que yo también puedo estar siendo insensible con él, si, me parece que yo tampoco supe ver sus necesidades, por eso quería que me las diga así como yo se las dije.
Nos fuimos al carajo. Ninguno de los dos sabe como manejar la situación, él está podrido de mis reproches, y yo podrida de que no me los responda. Me parece que aunque tenga o no la culpa podría hacerme ver las cosas, pero no tiene paciencia conmigo, no quiere hablar. Y cuando yo quiero hablar con él, el nene se hace el rogado.
Y no puedo entender por qué si lo amo tanto y el me ama, no podamos arreglar las cosas.
Me duele mucho su ausencia, su frialdad, su orgullo. No lo entiendo, si me cantaba el tema que ahora estoy escuchando (Wonderwall – Oasis). Dice que no cree que nadie sienta lo que el siente por mí en estos momentos, que soy su cosa maravillosa, que voy a ser la única.
Lo amo, y me está matando. Me mata saber que estábamos bien y que por no aguantar mis rayes, mis impulsos, hoy tengamos que estar así, por nada, porque un día nos levantamos de mal humor los dos y nos cruzamos. Y ninguno supo poner freno a los hechos. Ese día tendría que haberme ido a mi casa. Es tarde para arrepentirse, ya lo hicimos, no podemos volver el tiempo atrás.
Quiero estar con él, pero si no quiere estar conmigo, no lo puedo obligar, ya no voy a correr atrás de él, si me ama como dice ya va a venir, no lo tengo que esperar, la vida continúa, y de paso, si viene, me voy a poner contenta.
El sabe que yo lo amo demasiado, así que cuando me extrañe y se acuerde que lo amo y que lo espero, va a volver. Tengo que estar tranquila y seguir recuperándome de este amor loco, loco amor, hasta que vuelva.

sábado 24 de octubre de 2009

18 de Octubre de 200..

Hoy hablé con mi amiga, otra vez del mismo tema. Hoy me di cuenta de que es aún más complejo de lo que parece, que yo lo complico. De alguna manera se que quiero cambiar pero sigo pensando igual, y ahora porque me estoy dejando llevar por sueños que quizás nunca se hagan realidad. Debería meterme en la cabeza que “los sueños, sueños son” y nada más. Y meter en mi mente cosas positivas, cosas que debo hacer día a día, proyectar mi futuro, sin él. Pensar en mí, ocuparme de mi vida, y vivirla. Tengo que aprender a vivir sin depender de nadie, hacer lo que realmente quiero hacer y el que me quiere seguir que me siga.

Hoy aprendí que estoy siendo yo, sólo cuando está él conmigo. Y eso está mal. Tengo que ser yo siempre y si estoy con él soy yo, y cuando no estoy con él sigo siendo yo. Estoy poniéndome debajo de su persona, como si no fuese nada sin él. Error! yo soy yo, yo valgo por lo que soy y no porque él está conmigo. Antes de estar con él vivía así, siendo yo misma, ocupándome de mi vida, defendiendo mis intereses. Y mis intereses eran otros, el estudio, los amigos, las salidas, mi futuro. Y cuando él llegó, lo incluí en todo eso y de a poco fui suprimiendo algunos de esos intereses, al punto de que él se convirtió en mi interés, en mi futuro, siendo que ya no necesito llegar a él, porque el ya está ahí, me ama, me quiere, estamos juntos, y listo. No necesito ganármelo porque ya me lo gané, no tengo que hacer nada para que esté conmigo, porque ya está. Debo vivirlo sin dejar de vivir mi vida. Tengo que dejar de vivir su vida y vivir la mía. Ocuparme de mí, de lo que tengo que hacer hoy, mañana y pasado. Me tengo que tranquilizar, relajarme, porque vivo tensionada, descanso mal y no me ocupo de lo que me tengo que ocupar. Mañana tengo examen, tengo que trabajar, tengo que lavar mi ropa, puedo arreglar mi pieza, limpiar mi casa, visitar a mis amigas, salir a pedalear, leer, rezar. Incluso dejar de escribir y ponerme a hacer algo.

viernes 23 de octubre de 2009

17 de octubre del 200..

¿Cómo llegué a esto que soy?, siento que me enfermo de tanto pensar. Veo que mi vida no va a ningún lado, que todo lo que hago es por y para él. Se que estoy mal, que tengo que cambiar esta forma de vida, esta actitud, esta obsesión. ¿Cómo era mi vida antes de él? ¿Cómo podía vivir?, ¿Qué me mantenía de pie?, seguro que era al amor, pero ¿A quién amaba? ¿En que punto cambió mi vida?, ¿Desde cuándo?, ¿fue todo por él, había cambiado antes o durante?


No logro entender, ni encuentro ninguna otra motivación. Tengo una ansiedad que me mata. Quiero salir a correr y no tengo fuerzas para levantarme. Siento que quiero llorar pero ya no quedan lágrimas, mi corazón está dolido, triste y no se perdona. No puedo perdonarme, no se si no puedo o no quiero, esta vez no sé. No quiero vivir con esta culpa, porque ahora que está de nuevo conmigo quiero disfrutarlo, mejorar mi vida, mejorar la relación. Necesito tiempo para perdonarme, de a ratos siento que quiero terminar y decirle que aunque él me haya perdonado y me haya aceptado otra vez por el amor que siente por mí, que yo no me perdono, y que por eso no puedo seguir, porque el dolor que le causé me duele más que a él, porque aunque sea irónico, lo amo, y no quiero que sufra por mí, porque quiero que sea felíz y para eso se tiene que alejar de todo lo que le hace daño, y en este caso soy yo. ¿Cómo se lo digo? No quiero sacar de nuevo el tema, quiero que las heridas se curen, que el amor lo cure, porque se supone que es el remedio contra todos los males. No sé que me pasa, lo veo y me derrito como una enamorada, sí. Porque el me enamoró, se metió en mi vida, se cruzó en mi camino, quiso conocerme, quiso que lo ame, que me enamore de él, y lo logró.

No quiero poner peros, aún no me perdoné. Quiero dejarlo libre, que el decida lo que quiere hacer. Si quiere estar conmigo que esté, quiero que haga lo que él quiera hacer aunque yo quiera que haga otra cosa, tengo que dejar que él decida lo que quiere, tengo que dejarlo ser libre, es su derecho, es mi obligación. Y todo eso se opone como un reflejo a lo que yo quiero hacer, porque yo, quiero estar con él. Ajá, la mayoría del tiempo, cada noche, cada día, todo quiero compartirlo con él. ¿Estoy enamorada? ¿Obsesionada quizás? Como me lo suele decir: “lo tuyo no es amor”, ¿y que es el amor entonces? ¿El hecho de dejarlo libre, de soportarlo todo, de esperarlo todo, de sufrirlo todo? No quiero sufrir y no quiero que sufra, si sufre estando a mi lado no debería estarlo. El tema es que si no está a mi lado, o yo no estoy a su lado, siento un vacío que no logro llenar con nada, ando por la vida con un agujero en el pecho, con una herida de bala que sangra y no para.

Siento que necesito ayuda, se que puedo mejorar, me siento capaz de solucionar mis problemas, y quiero ayudarme a mi misma sin la necesidad de que sea por él, quiero mejorar mi vida por mí, porque yo soy la que debo convivir conmigo misma cada día, cada noche, en cada insomnio, en cada soledad. Necesito fuerza y paciencia divina para ayudarme y tengo que hacerlo, tengo que buscar la ayuda que necesito cuando la necesito y cuando no también, para mantener lo que aprendí, para recuperarme de ésta adicción, que me mata, me enferma y que por sobre todo, molesta y lastima a los que me rodean. Soy una adicta a él. Ese es el primer paso, reconozco que soy una adicta a él, y reconozco que me hace mal y que me tengo que curar y me puedo curar. Yo solita, calladita, para mí, por mí y para los que me quieren ver bien y felíz.

Y a partir de ahora éste será como mi diario. Todo lo que piense me lo voy a sacar de adentro y lo voy a escribir, dejando así de molestar, enojar y cargar a otros con mis problemas. Quizás sea como encerrarme en mí, pero ya jodí a muchos, nadie tiene porque bancarme, tengo que bancarme sola, sacar fuerzas de donde no tengo y salir adelante, se que puedo y lo voy a hacer. Tengo que pensar menos y hablar menos también. No puedo dejar de pensar, aunque me haya dicho él mismo y otros que deje de pensar, esa no es la solución, tengo que dejar de pensar cosas malas, cosas estúpidas. Dejar de ver cosas donde no las hay, justificar las acciones de los demás para no guardarles rencor. Perdonar a los que me hieren.

Uh! Otra vez a eso. Estoy herida porque él está herido, porque yo lo herí, y de ahí, tengo que aprender a perdonarme, aún más, tengo que perdonarme. Nunca me imaginé que perdonarse a uno mismo fuese más difícil que perdonar a los demás.